viernes, 25 de febrero de 2011

Mudanzas

Partir, una vez más. Otro paréntesis habitacional para recomenzar inminentemente. En los últimos años la errancia ha sido una constante. Peregrinar con mi acervo conurbanence acuestas por esta ciudad tumultuosa e implacable.

Pasan los años y ciertos modos de adolescente independizándose se prolongan. Inquieta un poco, el desoír el mandato de afianzarse y “sentar cabeza”. Sin embargo, lejos del deambular sin proyectos, puedo decir orgullosamente que no me he arraigado por haber estado todo el tiempo en transito, en movimiento. Mas allá de la laxitud posmoderna con la que se exalta el “vive el momento” creo que justamente el haberme hecho parte de los sucesos me retuvo de cosas mundanas como mi proyecto burgués de casa, perro y auto…

Quizá este año me toque esa parte, aunque con la contienda electoral en ciernes dudosamente me quede tiempo… Como sea, no tengo idea que será de mi los próximos años, pero una cosa es segura, se como terminare mis días:

Sueño con una casa en Graham, un pueblo bonaerense de 600 habitantes que visite en una incursión encuesteril. Allí, junto a la radio, si es que finalmente hicimos la revolución o junto al Marshall de 200 W empuñando mi strato si las cosas no llegaron a buen puerto. Con un equipo alógeno, la pava en el fuego y un par de perros asesinos. De esos que comen gente y que bautizare con nombres significativos como Carnicero, Parricida o Antropofago. (Me gusta la idea de ordenarles enérgicamente: “Carnicero, hacelo mierrrda!”) Tambien un extenso alambrado para delimitar la propiedad y un FAL a mano por si alguien se atreve a flanquearla.

martes, 22 de febrero de 2011

Para el Tano

De Pater y Medina



Desde algún luminoso rincón de los años
envuelto en azulado smog de cigarros
que todo lo contamina a tu llegada
regresa el andar macizo de tu porte,
firme como un tronco, recto y erguido,
de brazos que arriman aguante a cualquier causa,
por el mero hecho de ser nuestra.

Tesón compañero,
a los gritos si hace falta,
con la critica fácil de asomar
en esa garganta de dragón
que todo lo calcina.

Dedo mocho naufragando
a todo exceso que se ofrende
generosamente compartido
videojuegos, escabio, puchos o metal,
todo celebración y todo lucha.
Siempre eludiendo dejar entrever aquella pena
que intuimos merodear tu alma en el silencio,
por que ser el fuerte entre nosotros
fue tu vocación
y la cumpliste.

Trocando tu cabellera vikinga por
una no menos recia calva de matón;
partiste un día, así de pronto.
Para hacer Patria allá adonde
ni sospechábamos posible de intentarse.

De cuando en cuando llegan hoy
noticias de tu suerte, tu mujer
o ese solcito que es la baba de tu casa…

Y se nos hace la ilusión de que vuelve el rol,
con sus madrugadas extasiadas
Entre Gouls, tiroteos, verde mate tiñenendo los pjs, dados raros y biscochos.

A la mejor ya estamos grandes,
pero nuestro deseo es reincidir,
arrebatándole al menos una vez al año
ese privilegio de tenerlo en nuestra mesa.
De sentirlo cerca, hermano y compañero
Como finalmente a estado siempre.
Como jamás podremos dejar de estarlo ya.

domingo, 20 de febrero de 2011

Mis pollos

De jovenzuelos... en esos días sin Internet en los que lo único que importaba era levantarse afiebradamente los domingos a la mañana para ir al Parque Rivadavia a escuchar la copia (en cassette!) del ultimo lanzamiento de Century Media o el pirata del recital de la noche anterior... Ir aun sin un mango, ya que los puesteros generosamente nos compartían el disco en sus walk-man!... años dorados antes de que el Parque se pueble de escoria con infinitos catálogos de películas y videojuegos que no entienden ni aman aquello que trafican...

Por aquellos días teníamos nuestras rondas de escuchas, ya en casa con los mates de la tarde, en las que poníamos en juego a “nuestros pollos”. Esas bandas segundas o terceras lineas por las que apostábamos que con uno o dos discos mas darían el batacazo en el ignoto under en el que nos perdíamos, entre naufragios post grunge, avant garde sueco y black metal noruego...

Type 0 Negative eran los míos. Incomprendidos primero, pude lograr la aceptación y hasta el entusiasmo de mi núcleo de amigos por esta particular banda que emergiendo de la escena hardcore de Brooklyn se adentraban en el revivan doom sabbatero pero de la mano de esa novedosa sensualidad gótica que asomaba por Europa. Y con una contrastante imagen que sin un ápice de androginia apostaba a la pose de hipermachotes con ese retorcido sentido del humor que se traslucía hasta en su modo de componer. Minimalistas y geniales, los T.O.N. supieron sintetizar la negrura rocker de Black Sabbath, el desenfado de los Ramones y los cuelgues melódicos y psicodelicos de The Beatles.

Después de fingir su muerte en alguna otra ocasión, Peter Steeler (Petrus T. Ratajczyk), el gigante Irlandes que para complejo nuestro poso desnudo para Playgirls, que ponía en sus CDs “made in Vinland” (el nombre con el que los Vikingos supuestamente bautizaron América en sus incursiones previas al descubrimiento, alusión al plan de Peeter de repaganizar estas tierras, con todo y una banderita que el mismo había diseñado para tal fin), y que declaro sentirse identificado con la figura de Rasputin por que “era cristiano, practicaba lucha libre y tenia un pene enorme.” finalmente nos abandono el 14 de abril del año pasado en un episodio confuso del que se especula fuera un infarto por sobredosis. Quedan sus canciones inmortales con esa voz inquietante y profunda, y muestras de su pintoresco sentido del humor como el popurri de Santana que dejo a continuación.


martes, 15 de febrero de 2011

Llenando horas de aire...

Siempre me genero una sensación ambigua el estilo "poronguero" de Aníbal Fernández. Por un lado me causa gracia su incorrección para ponerle los puntos a los mamarrachos, por el otro me parece que tiene un talento prodigioso para piantar votos capitalinos o clasemedieros... Sin embargo de vez en cuando sucede que mas allá de las formas, lo que se discute es inadmisible de ser puesto en cuestión. En el audio correspondiente al programa de Longobardi pasa precisamente eso. El desplazamiento de las formas al concepto es inapelable...

Audio: Aníbal Fernández Vs Marcelo Longobardi en Radio 10

miércoles, 9 de febrero de 2011

International love

Ella: y… comíamos… ¿“Dótiles”?

Yo: ¿Dátiles?... así como… pasas… ¿Cómo frutas secas? ¿Frutas confitadas?

Ella: Sí, creo que si…

Yo: Bueno, en la baja edad media eran como caramelos lujosos, llego a haber guerras en las rutas hacia medio oriente por el tráfico de dátiles.

Ella: (riendo y con vos de niño) “it's my candy!”

Yo: Jejeje

Ella: ¿Sabes lo que son las candy?

Yo: Si: caramelos! Como los de Halloween… “Trick-or-treating”, no?

Ella: Jajajaja… Si

Yo: Es una pelotudez…

Ella: Si, pero ustedes lo hacen ahora también!

Yo: Solo los conchetos!

Ella: ¿”Conchetos”?

Yo: Si, los que tienen dinero y les gusta parecerse a cualquier cosa de EE UU o Europa.

Ella: Que feo eso de querer parecer otro país…

Yo: Y bueno, se llama colonialismo y así funciona, llega primero Holliwood y después los tanques, si hacen falta… Pero Igual yo me quedaría con el Halloween europeo, siempre tuve debilidad por el paganismo, ustedes en cambio hacen de cualquier cosa un shopping…

Ella: Pero de todos modos no todos en America hacen eso en Halloween, solo los niños…

Yo: Aha…

Ella: Los grandes toman drogas… y ven espíritus toda la noche…

viernes, 4 de febrero de 2011

Cosas para odiar:

-La gente que usa braquetts llegando a los 30s
-Las sanguijuelas televisivas como Mauro Viale, Mario Pergolini o Jorge Rial…
-Tener que tomar taxis
-Tener que ir a un Mc Donald
-El Batman de Joel Schumacher
-Los lentes “BAFICI”
-Los universitarios que asistiendo a su primer asamblea troska (hay otras?) flashean el Mayo francés.
-El Mayo francés
-Los que te leen y no comentan
-Los que te comentan que te leen
-El facebook
-Las histéricas del facebook
-Arnold Jackson, el negrito de Blanco y Negro (Ni lo intentes Lubertino! Tengo argumentos de peso…)
-Los Simpson sin Mat Groening
-Los “card games”
-Los Otakus
-Las minas que te primerean descaradamente el asiento del bondi solo porque son minas…
-El sudor ajeno que te empapa en los recitales…
-Los porteños y su terror famélico a la inseguridad
-Los porteños

martes, 1 de febrero de 2011

Debate de ideas...

Mientras Macri sigue en la gestión destruyendo la ciudad, el debate de proyecto que la esclarecida militancia "segundas o terceras líneas" del golden boy marplatense da, se limita a chantarle un sello amarillo con la leyenda "firma el Pro" a los afiches de Daniel Filmus.

lunes, 31 de enero de 2011

Cuando mi nombre ya no exista


Antes de perderse irremediablemente en los embriagadores mares del metal, un servidor, quizá por herencia familiar, sabía castigarse con discos de los Abuelos de la Nada. Curiosamente aquellos pasajes de sus obra que ocupan los lugares más marginales, esos que no decantan en las antologías. De hecho, Mariposas…, mas allá de su melodía irresistible siempre me pareció sosa en comparación de por ejemplo Oye niño… Buen día día reconstruye la figura de Miguel Abuelo precisamente a partir de esos trazos periféricos. Yo que siempre queme en mi vieja casstera Cosas mías antes que Vasos y besos no pude menos que estremecerme al ver cerrar la película con Capitán Calavera, epilogo en vida de su arte y su propia historia. Dimensiones indisolubles, porque a la mejor usanza de los malditos en Miguel Abuelo supieron fundirse fatalmente obra y biografía. Este es precisamente el acierto de la película, este juego metatextual y extradiegético que navega las intersecciones de ambos registros.

Durante una hora y pico, Gato Azul recorre en moto la ciudad buscando juntar los fragmentos que den cuenta del legado de su padre. Lo asistirán los testimonios de krisha Bogdan (su madre), Luis Alberto Spinetta (consciente de su pedestal en la poética roquera argentina y sinembargo generoso en sus reconocimientos a Miguel), Pipo Lernoud, Cubero Días, Alfredo Rosso, Gustavo Bazterrica y Andrés Calamaro (reponsable de los aportes mas superficialmente autorreferenciales de toda la película) entre otros. Afortunadamente ni se le paso por la sabiola a sus realizadores Eduardo Pinto y Sergio Cosantino, llamar al Bebe Contempomi.

Aunque seria difícil parir una película mala, teniendo como recurso el descomunal peso de una obra que como la de Miguel, habla por si sola, esta se mueve en las arenas propias del documental de reconstrucción biográfica salvo en dos maravillosos saltos. Esos que confirman el axioma holliwoodense de que finalmente el cine es la máquina para soñar despierto: El gag de Luciano Napolitano (hijo de Pappo) cruzándose a Gato Azul inmediatamente después de que Miguel relatase su partida de la primera formación de los Abuelos por desavenencias con el Carpo. Y la escena en la que Krsha, una diva sexagenaria, se funde en una danza con la canción que Miguel le dedicase hace cuarenta años. Estos dos momentos, brutal artificio estético, ponen en dialogo el dato biográfico/extradiegético con una posibilidad presente como solo la magia del arte pueden fundir. Escenas de carga onírica y reparatoria para soñar los posibles que todo arte autentico habilita, no sin una cuota de subversión contra la injusticia de estar confinados a una sola vida...


Un merecido homenaje a un grosso, una excelente ocasión de reconectarse con una poética monstruosa y una oportuna introducción para las generaciones que desconocen este legado imprescindible de nuestro acervo cultural. Aprendan palermitanos de hoy, impostores y vende humo de la aristocracia de pretensiones bohemias del Pacha Mama, lo que era parir versos con hambre de incendiar el mundo!

lunes, 24 de enero de 2011

El gusanillo del juego

Derribando a los dioses,
arrebatémosle su trueno y con este fulgor
azotemos la vida que no nos plazca o nos llene de miedo.
MARQUES DE SADE - LA VERDAD (1787)

Fuera de la lógica de Cazador a la que una inconmensurable mayoría excluida de este orden social a arrojado; esta modernidad, tardía y fragmentariamente periférica en nuestro caso, va fagocitando toda expresión de potlash. Para luego reintegrarlo de modo reglado a la esfera del consumo. Pocas son las cosas que escapan al planificado resguardo de la mercantilización como simulacro de elección trascendente. De religación con lo sagrado. En un mundo en el que ya ni siquiera los duelos por honor son tolerados por la chachara civilizatoria, el amor y la acción política aparecen, tal vez, como los últimos reductos en los que alguien pueden decidir verdadera y soberanamente ponerse en juego. Arriesgar irracionalmente la comodidad de lo acumulado para entregarse a una causa que dialogue con algo más trascendente que una pequeña necesidad satisfecha.

La exploración de esos laberintos que si bien, absolutamente contenidos en el ordenamiento mercantil del mundo, de vez en cuando habilitan la ilusión de desestabilizar el tedio, me llevo hasta ese lugar. No se trataba de un póker clandestino ni del hipódromo en el que Chinaski pasa los días en El Cartero. Ni siquiera un casino, apenas un bingo conurbanense, de esos que tienen tragamonedas como principal atracción.

Alli, en su anestesiador fulgor de luces y audios electrónicos que se repiten seriadamente hasta el aturdimiento. En un forzado despliegue de confort alfombrado y gaseosas invitadas por la casa, bajo la luz artificial que día y noche encubre el transcurrir de las horas, llegan desde las señoras paquetas hasta los obreros del recambio de hora. Persiguiendo la quimera de arrebatarle una pequeña porción de suerte a su malograda vida, una multitud taciturna se agolpa en torno al enceguecedor glamour de rayos catódicos y personal gentil.

Los motivos se han desplazado de la sobriedad que la realeza de la baraja de poker exhibe para occidente desde hace varios siglos hasta otras tantas figuras que amenizan la falacia de un mundo de plena e inofensiva diversión. Así, motivos que van desde exotismos egipcios hasta despliegues de gala de prestidigitador son conjurados por los pequeños universos electrónicos que impúdicamente se valen del Gato Felix, Alien, la iconografía de la revista Plaiboy o el serial televisivo de El llanero Solitario de los 50s para urdir un hechizo procaz pero efectivo.

La operación consiste en hacer tolerable durante esas horas el pecado contra el que la cultura martilla desde nuestra mas tierna infancia, la desmedida y el exceso que concitan una furia helenística ancestral. Para ello, este crimen debe diluirse en una serie de abstracciones que coqueteen con el olvido de las sumas allí puestas a riesgo. Las maquinitas no mencionan cifras, sino créditos. Traducibles estos, en determinadas fichas de la casa, que lógicamente tienen su contrapartida en la primera abstracción de todas: El dinero (valor de cambio hipotético de la fuerza de trabajo, alineación fetichista por excelencia nos diría cualquier marxista).

Las madrugadas están atestadas de solitarios. Y yo me convierto en uno más. Un cazador ritualista en busca de “la maquina que paga” tal es el argot circulante entre los habitúes. Al fin de cuentas desde hace algunos años, me digo, el amor no ha sido mí elemento. De modo que tal vez el juego pueda encerrar una experiencia mas grata. Pero un perdedor es un perdedor siempre y esa es una lección que a menudo pretendemos encubrir con proverbios tranquilizadores.

Juego un solo crédito por línea pero en las 15 líneas. De vez en cuando pruebo jugar en los dos sentidos. Contra toda lógica, los jugadores frotan lascivamente la pantalla de los tragamonedas con la esperanza de ejercer algún influjo sobre el resultado de una jugada cuyo algoritmo de ejecución ya esta dictaminado por un programa que desconoce el concepto de buena o mala fortuna. He allí otra irracional muestra de fe que persiste ante la secularización del proyecto moderno.

De vez en cuando la maquina traga algún vuelto y hay que llamar al servicio técnico, que se demora adrede para que uno no deje de apostar en alguna maquina aledaña durante la espera. Luego la empleada, de una elegancia rubia ensortijada impecable, nos dice con su mejor sonrisa que lo que vimos en la pantalla no es más que una representación, de modo que no queda otro recurso que putearse con el jefe de sala e insultar a su familia hasta que seguridad nos obligue a retirarnos por la puerta de atrás. Tramite engorroso e inconducente al que extraña vez se recurre.

Pocas cosas son más tristes que los placeres solitarios. Y aquí se ceban ancianos sin demasiado ya por hacer, cuarentonas en crisis matrimonial que subliman su libido en sementales de hipódromo electrónico y empleados que en su empeño de abandonar su desgastante rutina de privaciones dilapidan culposamente el salario del hogar.

¿Cual es el ciego misterio que reúne aquí todas las noches a toda esta gente para hacer algo que en nada nos relaciona? El mismo que reúne a una audiencia en una sala de cine podría replicárseme, absolutamente nada nos pone en contacto, pero así funciona el negocio.

Sin embargo hay una diferencia entre el pasivo consumo del arte que el guión de su mercantilización establece como desapasionada posibilidad de retorno a lo sagrado y este otro ritual, acaso mas antojadizamente cínico. Aquí, muy a pesar de que las estadísticas juegan del lado del taur, el sentido en torno a su participación radica en su propia imprevisibilidad. Un sobrecogedor impulso de fascinación con el riesgo, no necesariamente material, sino profundamente espiritual nos impulsa como a Moisés frente a la zarza ardiente del desierto. Es que a pesar de la santurronería cristiana respecto a la experiencia sacral, solo el embriagador resplandor de lo que trasciende las posibilidades humanas arrebatándolo de la sórdida producción y reproducción de su vida material, otorga en ese caos la vivificación que produce la revelación de esa otredad radical, sublime o terrible, la Divinidad.

Puede atisbarse la cara de Dios en el guiño o la bajada de pulgar de la fortuna. El azar, como los desastres naturales que originaron los primeros cultos chamánicos para apaciguar la ira de los espíritus y demonios de la naturaleza, se escurre de la pretensión de previsibilidad que los seguros sociales tratan de naturalizar, para sacar a luz ese primigenio impulso de estupefacción ante un poder que irreductiblemente determina nuestro destino.

Otra apuesta de suma cero. La legítima tiranía de la fortuna se hace hallazgo que nos desborda y arrebata de la fosa profana. Como la inmediata confirmación del impacto de nuestro puño frente al mentón de un canalla o el hallazgo de la emergencia del orgasmo en el rostro amado. Quien no pueda leerlo así, sencillamente no ha comprendido nada del misterio teológico ni de las experiencias mundanas.

Para el final de la jornada regreso furioso, estableciendo improbables conexiones entre lo hecho y lo que debí hacer en determinados momentos de la noche para una vuelta a casa con mas dignidad en los bolsillos. “yo no soy socialista – dice el padre contador de un amigo – pero el capitalismo es timba!”. Y así es, pero para colmo de males, la casa siempre gana.
Septiembre del 2008
Publicado orinalmente en:

viernes, 21 de enero de 2011

Sin comentarios...


Sexy Cora, in memorian

Polémica concursante del Gran Hermano alemán. Internada en el 2009 por intentar batir el record mundial de felaciones (aspiraba a 200 pero llego a apenas 75…). Ganadora durante el 2010 de los premios Venus Award y Erotixxx Award por mejor actriz porno amateur, Carolina Ebert, más conocida como Sexy Cora, falleció a sus 23 años, por complicaciones medicas a causa de su sexta intervención quirúrgica para aumentace el busto....